No rellenes el líquido de frenos, te decimos por qué.
Uno de los servicios de mantenimiento más olvidados, es sin duda el cambio de líquido de frenos, a veces por desconocimiento del mismo usuario, otra por la falta de recomendación oportuna de tu mecánico.Lo cierto es que es un elemento de seguridad importante dentro del sistema de frenos, y de su buen estado, depende nuestra seguridad.
Cómo todos los fluidos del coche, el líquido de frenos también tiene un tiempo de vida y si queremos preservar los elementos del sistema, debemos respetar estos intervalos de servicio.
En la mayoría de coches actuales, los frenos son accionados desde el pedal de freno mediante un sistema hidráulico, que multiplica la fuerza de nuestra acción para detener el gran peso del vehículo.
Al ser un sistema hidráulico, es importante que no existan fugas o aire dentro del sistema, pero además el líquido debe tener algunas propiedades especiales:
Debe soportar una alta presión y no permitir su compresión, debe tener propiedades anticorrosivas para no dañar los elementos metálicos del sistema, ser compatible con los empaques de calipers y bomba, pero sobre todo debe soportar altas temperaturas sin hervir, de lo contrario se formarán burbujas de aire en el sistema, dando como resultado un pedal de freno esponjoso y que el frenado del vehículo sea deficiente, incluso podemos llegar a perder los frenos.
Y es aquí donde el mantenimiento y la sustitución periódica del líquido de frenos juega un papel crucial en nuestra seguridad.
Por su composición química, tiene una propiedad higroscopica, osea, que absorbe la humedad del ambiente, a pesar de que se busca que el sistema sea sellado, está humedad es imposible de evitar y se acumulará irremediablemente con el paso de los meses (si lo dejamos mucho tiempo, también generará oxidación del sistema y componentes), haciendo que se pierda el alto punto de ebullición, por lo que en situaciones de frenado constante donde el calor de los frenos se transfiere al líquido, puede llegar a hervir, lo que generaría muchas burbujas de aire perdiendo así su propiedad como fluido hidráulico, también es importante que el líquido este completamente transparente, sin turbiedades o suciedades que puedan dañar los empaques del sistema, un color turbio y oscuro es un claro indicio que no hemos realizado su cambio.
A no ser que tengamos alguna fuga, el líquido de frenos no disminuirá, el nivel bajo en realidad indica el desgaste de las pastillas de freno, por lo que rellenar es un error, pues no solo seguiremos teniendo un fluido degradado en el las líneas hidráulicas y los caliper de freno, sino que el líquido nuevo será contaminado con la humedad ya existente.
Los puntos de ebullición dependerán de la homologación, y del porcentaje de humedad que hayan acumulado. Encontramos especificaciones desde DOT3, DOT4, DOT5.1 hasta líquidos especiales para coches de carreras, lo importante es aplicar la especificación que indica el fabricante y hacer los cambios de forma periódica.Debemos tomar en cuenta que el proceso de degradación del líquido es lento, y muchas veces resulta imperceptible para el usuario notar está diferencia, pues está habituado a la sensación del pedal de freno de su automóvil.
Además, durante el proceso de sustitución, se debe efectuar un purgado de las líneas de freno, lo que desalojara del sistema cualquier burbuja de aire acumulada, dando como resultado un pedal de freno más firme y una presión correcta en las cuatro ruedas, evitando así que el coche se vaya de lado al frenar.
Los intervalos de servicio son variables, una regla sencilla es cambiarlo cuando se cambien las pastillas de freno, cada 2 años o 40 mil kilómetros.
La forma más confiable para saber si es necesario su cambio, es utilizar un aparato de medición profesional que nos indicará el porcentaje de humedad.
Así que ahora ya lo sabes, pídele a tu mecánico que te indique el estado del líquido de frenos midiendo la humedad que contiene, y no solo rellenes, pues estarás poniendo en peligro a todos los ocupantes de tu automóvil.

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